ÉXITO DE LA EXPOSICIÓN MEMORIA EN BLANCO Y NEGRO

Por Ana Belén Fernández Junquera


Los tiempos cambian: las costumbres, la velocidad de la vida y hasta la forma en que nos relacionamos.
 Hoy en día, para estar conectados utilizamos las redes sociales. Bien empleadas, son un gran invento, que nos permite comunicarnos y compartir información desde cualquier lugar y a cualquier hora, llegando de forma rápida, incluso si el destinatario se encuentra en la otra punta del planeta. No obstante, es necesario reconocer que, aunque hemos ganado mucho, también hemos perdido cosas esenciales. 

 

Interactuar cara a cara y compartir risas y momentos agradables constituye una de las mejores vías para que nuestro cerebro nos haga sentir relajados y felices. Tomamos muchísimas fotografías, pero apenas imprimimos ninguna. Ya no les otorgamos el valor que tuvieron en otras épocas y, en la mayoría de los casos, se borran o quedan relegadas al olvido en poco tiempo. 

 

 

Si algo tenemos claro nosotros, es lo mucho que nos gustan las fotografías antiguas. Observar el aspecto de las personas que aparecen en ellas, su vestimenta, los enseres que las acompañan, así como analizar los lugares y circunstancias en las que se tomaron las instantáneas, hace que nuestra imaginación se active, impulsada por la nostalgia y la curiosidad, transportándonos al momento que fue captado e inmortalizado. 

 

Además, cuando las personas que aparecen nos resultan familiares o hemos oído hablar de ellas, la vivencia se vuelve aún más enriquecedora. ¿Puede mejorarse esta experiencia? Sin duda. Basta con reunirnos para descubrir información, detalles y anécdotas relacionadas con las imágenes. ¿Quién no ha disfrutado alguna vez de sentarse, sin prisas y en buena compañía, a hojear un álbum? 

 


De este modo, surge la idea de rendir un homenaje a nuestros antepasados a través de fotografías clasificadas por familias que, de forma desinteresada, numerosos allegados aportaron en cuanto lanzamos la propuesta, con el objetivo de convertir la Casa de Cultura de Caravia en un gran álbum familiar. 

 

María José Gutiérrez Allende fue la responsable de organizar la exposición fotográfica Memoria en blanco y negro. Para ello, dedicó dos días a recoger las fotografías en las escuelas de Caravia Baja, atendiendo a todas las personas que se acercaron. Posteriormente, con sumo cuidado y cariño —dado que se trata de auténticas joyas familiares—, preparó el material para el disfrute del público. 

 

Toda celebración, por insignificante que pueda parecer, conlleva un importante trabajo previo. En esta ocasión, se contó con la colaboración de Mari Paz Sánchez, María Gallardo, Alejandro Alonso, Maite Martín, Ana Belén Fernández, Lucía Martín y Mayita Merino, así como con el apoyo del Ayuntamiento de Caravia, que cedió este espacio tan acogedor. 

 

La inauguración, que comenzó con unas palabras de Paco, Salomé y María José, tuvo lugar el día 16 de enero, a las seis de la tarde. Con motivo del acto, se ofreció un pequeño ágape al que estaban invitadas todas las personas que desearan compartir conocimientos, vivencias y recuerdos entrañables y divertidos. 

 

La exposición permaneció abierta al público hasta el día 24 y estuvo compuesta por fotografías pertenecientes a las siguientes familias: 

 

Sánchez y Fernández    

Cueto Celorio 

Del Valle Valle 

Álvarez Pérez      

Mier Allende 

Egüen Díaz 

Montoto Villaverde 

Llera Ramo 

Alonso Espiniella 

Díez Díez 

 

Crespo Rivero 

Pidal Cueto 

Coro Prieto 

González Quesada 

Cofiño Carús 

Allende Rodríguez 

Gutiérrez Allende 

Montes García 

Fidalgo Escárate 

Alonso Martínez 

 


Desde aquí queremos expresar nuestro agradecimiento por la excelente acogida de la exposición y por todo el apoyo recibido y recordamos que solo son una pequeña muestra de nuestra historia familiar. Animamos al resto de familias a contribuir con sus fotografías para darle continuidad a esta iniciativa con nuevas ediciones y, por supuesto, nuevos enfoques.



No hay comentarios:

Publicar un comentario